Días atrás, el programa ADN, que se emite por Canal 10, puso al aire una nota sobre una brutal represión cometida por la Policía de Córdoba en la villa El Naylon, a fines de julio de este año. En ese procedimiento, policías del CAP tiraron balas de goma y le reventaron un ojo a Fabián Díaz, un muchacho de 27 años. En un testimonio devastador el joven contó a cámara todos sus padecimientos desde entonces (que van desde cómo le cuesta trabajar hasta de qué forma perdió su vida normal) y señaló que un comisario se había comprometido a gestionar ayuda al Gobierno. Ayuda que, claro está, nunca llegó. No sabemos si fue porque el comisario no movió un dedo o porque quienes tenían que dejar sus cómodos escritorios en el Ministerio de Acción Social no lo hicieron. Seguramente tenían algo más importante que hacer.Un productor de ADN fue, junto con familiares del muchacho herido, a entrevistarse con el comisario Daniel Valverde, jefe del Distrito 8, quienes tuvieron a su cargo la represión aquel día. Y le realizaron una cámara oculta, un procedimiento muchas veces reprochable, pero que permitió conocer la realidad de lo sucedido.
El jefe policial indicó que personal del CAP quiso detener a dos jóvenes que andaban con una sevillana y que “unos vecinos” salieron a enfrentar con piedras a los uniformados.
Dos crónicas periodísticas reflejaron el episodio. Por un lado, Día a Día y, por otro, La Voz.
En ambas notas, habitantes de El Naylon dijeron que los policías habían usado honderas para reprimir.
Sí, leyó bien: HONDERAS. Y no es una sigla de un arma especial.
Es una gomera, una honda, ese artefacto consistente en una barra de metal (o de madera, depende el caso) con forma de Y que posee una goma elástica en los extremos y se usa para lanzar piedras o cascotes.

El comisario inspector Valverde no se quedó corto.
No sólo reconoció que los policías se habían mandado “un cagadón”, por haberle sacado un ojo a un muchacho con un disparo de escopeta.
Sino que además confirmó que, y aquí viene otra parte impecable de la sinceridad del hombre (claro que no sabía lo de la cámara oculta), es común que los policías del CAP anden con honderas encima.
“Es que muchas veces, en los allanamientos, se las ven con perros. Entonces las usan para espantarlos”, dijo el hombre. No se alcanzó a ver si se ponía colorado, porque la cámara oculta no era muy buena.
Fue entonces que los familiares del muchacho baleado le retrucaron que los policías usaban las gomeras para tirarle a la gente.
Ya no hubo respuestas del comisario.
Otra cosa llamativa de Valverde es que, cuando fue entrevistado por un periodista de este diario la tarde del episodio sobre si se usaron gomeras, lo negó rotundamente.
Por ahora, Valverde sigue en su cargo. ¿Lo sancionarán sus superiores, enviándolo a algún destacamento del norte provincial como ocurre cada vez que un comisario dice una verdad que no debía saberse?
¿Será que ahora dentro de los pertrechos que los policías llevan en los patrulleros, junto al chaleco antibalas, la pistola 9 milímetros y la escopeta 12/70, va además una hondera? ¿Llevarán además una camana para alojar las piedras o cascotazos para tirar?
¿Se tratará de un nuevo armamento que nuestros jefes policiales nos tenían preparados para sorpresa de anuncio a fin de año?
Días atrás, nos enteramos de que el grupo Eter de la Policía ya comenzó a utilizar las cuestionadas pistolas electrónicas Taser, fabricadas en Estados Unidos y que han generado el rechazo de organizaciones de derechos humanos, con Amnistía Internacional a la cabeza.
Las Taser (“teiser”) disparan alambres con ganchos en las puntas que, al entrar en contacto con la persona, efectúan una descarga eléctrica que lo inmoviliza.
Ese armamento está en manos del grupo Eter, ya que –según dicen las autoridades- es la única fuerza policial “capacitada” para usarla en situaciones de “crisis”.
¿Las honderas también vendrán del gran país del norte?
PD: la foto de los policías, de Día a Día.











